Lerma la villa conventual y cortesana

La antigua villa de Lerma fue en el pasado el lugar de descanso y retiro de Felipe III, además de representar un centro de toma de decisiones que afectaba entonces a todo el Imperio de España, de allí que la ciudad pasó a representar la nueva capital de forma similar a lo que fue El Escorial durante la antigua corte.

Así, la bonita villa de Lerma que gobernó el mundo en un momento de la historia es hoy un destino ideal para los amantes del turismo cultural ya que permite conocer su rica trayectoria cuando como sede de la Corte recibía los mejores artistas de su tiempo.

Conocida también como Villa Ducal de Lerma esta ciudad perteneciente a la comarca de Arlanza, provincia de Burgos ha tenido a través del tiempo un gran desarrollo siendo desde la Edad Media paso obligado en la Cañada Real Burgalesa que sirve unión entre Extremadura y la Sierra de la Demanda.

Hoy Lerma es conocida por representar el principal conjunto arquitectónico herreriano de toda España, albergando además el único parador turístico de la provincia de Burgos que funciona en el Palacio Ducal, contando además con uno de los pocos campos de golf de 18 hoyos que ofrece Castilla y León.

Para ingresar al casco antiguo de la villa debe hacerse por una puerta llamada Arco de la Cárcel y ascender por la empinada Calle Mayor hasta llegar a la gran plaza de la ciudad, en un camino donde también se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Piedad.


Entre los sitos más emblemáticos de Lerma se destacan la Plaza Mayor, una de las más grandes de España, considerada como modelo urbanístico y el Convento de San Blas de El Tobar construido en 1613 que posee un valioso patrimonio artístico como el retablo mayor, una obra de Juan Gómez de Mora y pinturas de gran valor histórico además de un impresionantes relicario.

También merece la pena dar un paseo por el Mirador de los Arcos, un sitio maravilloso que permite obtener vistas panorámicas del río Arlanza en toda su extensión y visitar el Convento de la Ascensión que data de 1604 y la iglesia colegial de san Pedro con su monumental retablo barroco. El Palacio Ducal ocupa un lateral de la Plaza Mayor y fue construido por el arquitecto Francisco de Mora, uno de los mejores de la época, destacándose por sus cuatro torres.

La gastronomía es otro de los atractivos de Lerma con platos tradicionales como el lechazo asado en horno de leña, el chuletón y el solomillo de pato, además de variadas propuestas de carnes, escabechados caseros y sus famosos cangrejos a la plancha. Siendo una villa conventual merece la pena degustar los dulces de las monjas clarisas tales como las trufas y los volcanos.

Una ciudad ideal para una escapada de fin de semana la ciudad de Lerma tiene todo para los viajeros que deseen pasar un par de días disfrutando del arte, historia, arquitectura y por supuesto de la mejor gastronomía.

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