Garachico, pueblo pesquero de Tenerife

Tenerife se destaca por su riqueza natural, su cultura y rico patrimonio histórico además de una interesante muestra arqueológica, con diversos lugares y rincones pintorescos como el pueblo de Garachico.

Esta pequeña población fundada por el banquero de origen genovés Cristóbal de Ponte en 1946 y después de la conquista del territorio a los indígenas guanches, el primitivo municipio se convirtió en una próspera villa colonial durante dos siglo, una época en que el comercio de vino y azúcar con destino al resto de Europa y también a América pasaba por su puerto que era en la época el más importante de Tenerife.

De ese esplendor ya no queda nada debido a los cambios que sufriera la naturaleza y provocando que se produjera un primer corrimiento de tierras en 1646 y a causa de una tragedia mayor ocurrido en 1706 al entrar en erupción el volcán Arenas Negras que con su lava arrasó tanto las casas como el puerto de Garachico. La villa nunca pudo recuperarse no solo de la tragedia sino porque los buques comenzaron a utilizar el Puerto de la Cruz, mucho más seguro y confiable.

De todas formas la población del pueblo reconstruyó sobre la lava solidificada nuevamente sus casas y hasta amplió su municipio gracias a que mucha de esa lava se internó en el mar creando las piscinas natural de El Caletón, quedando Garachico solo como un pueblo de pescadores.


Pese a la tragedia del volcán algunos edificios anteriores al desastre sobrevivieron y hoy pueden visitarse como el convento de San Francisco hoy sede de la Casa de Cultura y también el Museo de Ciencias Naturales, la Casa de los condes de la Gomera con su fachada centenaria y la iglesia de Santa Ana construida en el siglo XVI y reconstruida a fines del siglo XVII, donde se guarda el Cristo de la Misericordia totalmente hecho en caña de maíz.

Algunos de los monumentos que se encontraban sepultados pudieron ser rescatados entre ellos el arco de entrada al Parque Puerta de Tierra que fue en el pasado parte del puerto. Asimismo, sobrevivió al paso del tiempo el Castillo de San Miguel, construido por orden de Felipe II como fortaleza que custodiaba el pueblo para prevenir los ataques de piratas y posteriormente cedido a los conde de la Gomera.

Este castillo, situado en lo alto de la ladera ha sido declarado Bien de Interés Cultural y en su interior funciona hoy la sede del Centro de Información Patrimonial dependiente de la Red de Museos del Cabildo de Tenerife.

Merece la pena hacer una visita a Garachico y disfrutar de la hospitalidad de su gente, su excelente gastronomía y las fantásticas piscinas naturales que durante el transcurso del día se llenan y vacían de agua por el natural movimiento de las olas y las diferentes mareas.

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