Consulado de Mar, Palma de Mallorca

Quienes visiten Palma de Mallorca este verano no pueden dejar de hacer una visita al antiguo Consulado de Mar, un organismo fundado durante el siglo XIII que ya hoy no existe pero que fuera sumamente importante en la época.

Afines de la Edad Media y también durante la Edad Moderna la navegación por mar era una de las más importante ocupaciones debido a que el comercio por ese medio era un floreciente negocio que brindaba trabajo a gran cantidad de personas, tanto marinos, como armadores y mercaderes. Ante este auge de la época la Corona de Aragón creó una institución que se especializó en mediar y resolver todo tipo de conflicto nacidos en el ámbito de la navegación, llamado Consulado de Mar.

Fundado a mediados del siglo XIII en Barcelona este organismo tenía presencia en las más importantes ciudades que formaban parte de las rutas marítimas de la Corona tanto en el Mediterráneo como en la Costa Atlántica llegando hasta las ciudades de Flandes, Brujas y Palma de Mallorca cuyo Consulado de Mar era en la época una de las instituciones más importantes por encontrarse en un sitio estratégico entre las rutas comerciales que servían de conexión con Sicilia y Cerdeña además del norte de África.


El consulado ejercía como tribunal gremial, ente aduanero y fiscal encargándose de recaudar impuestos sobre los productos y también ejercía como autoridad de policía y la Lonja fue hasta el año 1800 el lugar principal de sus actividades hasta que se traslado el Real Consulado de Mar y Tierra en el edificio que hoy es conocido como el Consulado de Mar.

En realidad su actividad una vez ubicado en el nuevo edificio duró solo hasta 1868 cuando el organismo fue suprimido y desde entonces alberga la sede del Gobierno de las Islas Baleares. Se trata de uno de los edificios civiles más importantes y antiguos de Palma a pesar de presentar un aspecto muy actual gracias a las reformas realizadas hasta el siglo XVI época dorada del comercio en Mallorca y que agregaba buenos ingresos para llevar a cabo obras civiles y religiosas.

Se mezclan en su arquitectura los estilos gótico y renacentista tal y como sucede con otros monumentos importantes de la ciudad, llamando la atención de todos aquellos que recorrer Palma y llegan hasta el Paseo de Sagrera con su magnífica fachada mirando al mar con sus arcos y su torre del reloj.

Varias piezas de arte ornamentan el edificio siendo la mayoría de ellas procedentes del antiguo Museo Provincial, destacándose la lápida del ángel custodio de los mercaderes, situada en la fachada principal.

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