Iglesia de la Virgen de la Paloma

Madrid posee una gran cantidad y variedad de iglesias de diferentes estilos y construidas durante períodos distintos de su historia y entre ellas una muy peculiar es la austera Iglesia de San Pedro el Real, conocida popularmente como Iglesia de la Paloma, precisamente en honor a la Virgen que no llegó a ostentar el lugar de Patrona de Madrid pero que ocupa un lugar especial en el sentimiento de los vecinos de la ciudad.

La particularidad que guarda esta iglesia es el hecho que en su interior no alberga la imagen esculpida de la Virgen de la Paloma sino que su representación se encuentra plasmada en un retrato hecho sobre lienzo y que data del siglo XVIII.

La historia de esta iglesia cuenta que en esta zona de Madrid existía un horno donde se encontraba un retrato de la Virgen de la Soledad, oculto bajo un leño y bastante maltratado, pero antes de quemar la imagen el dueño tomó la decisión de entregar el cuadro a unos niños que se encontraban en las inmediaciones jugando.

Posterior a esto existen varias versiones, una de ellas dice que los niños llevaron a su tía Isabel el retrato, en tanto que otras cuentas que la señora Tintero adquirió el cuadro a los niños para no permitir su destrucción, sea cual fuere la historia, el caso es que el lienzo terminó en manos de Isabel Tintero, quien lo restauró y luego lo enmarcó para colocarlo en el portal de su casa, en la corrala de la Paloma.


Inmediatamente el retrato de la Virgen llamó la atención de sus vecinos y en poco tiempo comenzó a ser motivo de devoción, convirtiendo el portal de la casa de Isabel en un sitio de culto y según cuenta la leyenda ese antiguo cuadro obró cientos de milagros, que se convirtieron en historias pasando de boca a boca durante generaciones hasta que llegaron a conocimiento de María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, quien impresionada por ese divino poder atribuido a la imagen se hizo devota de la Virgen.

Posteriormente y con la ayuda de la Casa Real, se edifició la Capilla de Nuestra Señora de la Virgen de la Soledad y de allí en más los vecinos se encargaron de hacerla popular.

Con el tiempo más devotos llegaron a rendirle homenaje y la Capilla comenzó a ser pequeña ante tanta gente, decidiéndose trasladarla a la calle de la Paloma para colocarla en la parroquia de San pedro el Real y levantando un nuevo templo cuyas obras se iniciaron a finales del siglo XIX siendo inaugurada en 1912.

En la actualidad las fiestas en honor a la Virgen tienen lugar cada 15 de agosto y es en ese día que se baja el retablo que sostiene el cuadro para sacar en procesión a la imagen de la Virgen por las calles del barrio.  

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