La Cueva de Hércules en Toledo



La antigua ciudad de Toledo, siempre ha estado rodeada de un halo de misterio, donde las leyendas e historias sobre ciencias ocultas y brujerías se cruzan dando paso a diversas interpretaciones.

Lo cierto es que existen algunos sitios en Toledo que son bastante significativos y que corroboran por lo menos algunas de las tantas cosas que las leyendas populares dan como ciertas.

La Cueva de Hércules es una muestra de ello, ubicada en un solar en la ciudad da muestra de una rica y antigua arquitectura.

Su existencia nos remonta a la época romana donde se había construido en el lugar un depósito de agua que servía para abastecer toda la ciudad.

Este depósito tenía forma rectangular y era de seis metros de ancho por doce de largo y una altura de cuatro metros. Construido de pequeñas piedras que se unían con cal, yeso y arena fue revestido en su interior con una mezcla especial que le daba solidez.

Por dentro la construcción estaba dividida longitudinalmente por tres grandes arcos, realizados en granito y las dos naves existentes tenían una comunicación por medio de unos arcos.

Ya en época de los visigodos sobre este depósito fue levantado un templo cristiano y tiempo después una mezquita.

Llegado el siglo XII un nuevo templo es edificado esta vez dedicado a San Ginés, siendo sede de la parroquia que llevaba el mismo nombre.

La Cueva de Hércules ya figuraba en varios textos medievales, pero en ellos se hacía referencia a que eran huecos naturales siendo en la época Hércules, fundador de la ciudad, donde se habría encargado el darle una estructura arquitectónica para construir allí sus palacios en los cuales las artes mágicas era práctica habitual.

Existen otras historias y leyendas que relacionan las cuevas con la extinción del reino visigodo a manos de los árabes. En estas historias Hércules es nombrado como el responsable de haber dejado en un cofre cerrado una profecía que se refería a la destrucción del reino visigodo y que el mandato era que cada nuevo rey colocara en el cofre un candado más.

Según se dice, la codicia y curiosidad del rey Don Rodrigo, quien abrió el cofre, fue la causa de que la profecía se pusiera en marcha. Este rey perdió su reino que le fue quitado por el Islam y su palacio fue destruido por fuerzas sobrenaturales, quedando sólo las cuevas como testimonio de toda aquella barbarie.

Las cuevas se encuentran entre el número 2 y en el número 3 del callejón de San Ginés, bajo un inmueble que fuera construido sobre el solar de la que fuera la iglesia de San Ginés.

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